domingo, 13 de enero de 2013

Todos los días nos levantamos a las 6.30 de la mañana desayunamos un café con pan y nos vamos rápidamente a trabajar. Ahora son las 12 de la Niche y después de un día de viaje por pistas polvorientas, innumerables visitas y reuniones, nos encontramos cada uno en la soledad de nuestra habitación en el hospital de Donomanga, un sitio en el que un solo medico tiene para el solo a 200.000 personas y muy pocos medios para curarlas. Se trata por supuesto de un hospital de los misioneros católicos, igual que el de Bebedya, aunque un poco mas pequeño y en el que esperaban como agua de mayo los mas de 200 kilos de antibióticos y equipos que les traemos. Los principales receptores serán los niños, porque en este país la inmensa mayoría lo son y sus vidas valen muy poco, los adultos están tan acostumbrados a verlos morir que se conforman con pensar que pueden tener mas y tienen muchos mas, todos los que pueden. La abstinencia que es el único método que recomienda la iglesia católica para la planificación familiar no parece tener muchos seguidores entre los chadianos. Es también la recomendación que se les da para evitar esa epidemia bruta de SIDA que esta dejando a todo a una generación de africanos sin padres. En los hospitales se les da el tratamiento antirretroviral gratuitamente, pero como muchos además reciben una subvención por ser seropositivos, hay gente que quiere serlo para poder comer. Aprieta más el hambre que el temor a la muerte. Porque la muerte aquí nunca ha estado de paso, es el otro miembro de la familia chadiana, convive con ellos y no parecen huirle. Ayuda también el que uno de los sectores laborales más concurridos sea ser un profesional de la guerra, como miembro del ejercito del gobierno o como mercenario, de los que Chad exporta de forma pródiga a otros países. Recorrer un país como el Chad es un viaje en el tiempo. Pasas por sitios donde el ser humano vive como cazador recolector. La humanidad hace 20.000 años. Otros donde la agricultura solo se practica en la época de lluvia (la mayoría y razon por la cual centr5amos nuestro proyecto en la construcción de huertos escuelas), otros donde hay pueblos en los que se convive en estructuras tribales, en las que las diferencias entre etnias de vez en cuando desangra una región. A veces por razones tan increíbles como una deuda de 10 céntimos que desencadena una matanza entre clanes. Nuestro paso por los pequeños poblados donde visitamos los centros de salud, los de minusválidos, los pequeños hospitales, solo nos confirman una realidad: las pocas cosas que tienen un orden y un sentido para los mas necesitados , la inmensa mayoría son hechas por los misioneros de la iglesia católica. Te puede gustar más o menos, ser o no creyente, pero son casi los únicos que se quedan aquí para ayudar e independientemente de nuestras creencias personales, es una verdad como un castillo y razón para quitarse el sombrero ante tanto esfuerzo y entrega. Que fácil es para nosotros venir aquí a trabajar por unos pocos dias y dar opiniones sobre como hacer esto o aquello. Permanecer años luchando contra la miseria absoluta, la ignorancia, los prejuicios, las violaciones de derechos humanos, la corrupción, el propio desarraigo y sufrimiento personal, etc, etc, Parece una labor de titanes. Que pena que todo ese esfuerzo no fuese acompañado de una organización mas ágil y abierta a las realidades en las altas esferas de la iglesia en general y un mejor manejo de sus propios recursos.

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